La Cooperativa Agraria Cafetalera Valle de Incahuasi (CACVI) se fundó en 2005 y reúne actualmente a más de medio millar de familias productoras repartidas entre el valle de Incahuasi y zonas vecinas de Ayacucho, en la provincia de La Convención, región de Cusco. Sus cafetales se extienden bajo el nevado de Choqesafra, y sus socios mantienen vivas tradiciones incaicas como el Ayni, ayuda mutua entre productores, y la Minka, trabajo colectivo para la comunidad.
Alipio Palomino cultiva su finca, Kuquipata, en Pacaybamba, junto a Amaybamba, capital del valle de Incahuasi. Sus parcelas, de apenas 1,5 hectáreas, se riegan con agua que baja desde la quebrada de Cohcosafera por un sistema de canales de tradición incaica que los productores de la zona mantienen desde hace siglos. La finca está cubierta por una espesa sombra que Alipio considera clave para sus cafetos, especialmente para la variedad Geisha: el dosel arbóreo mantiene el equilibrio de nutrientes y controla las plagas gracias a las aves que anidan en los árboles de sombra. Son precisamente esas aves las que, según Alipio, marcan el punto óptimo de maduración, esperando a que la cereza adquiera un tono púrpura intenso antes de cosechar, una observación que ha llevado a otros productores de la zona a cosechar más tarde para ganar dulzor y complejidad en taza.
La variedad que cultiva Alipio se conoce localmente como Geisha Inca, aunque se identifica técnicamente como SL9: una selección de origen etíope presente en la zona desde hace décadas y descuidada durante mucho tiempo por su bajo rendimiento. Hoy, con un manejo de calidad más cuidadoso, se planta en altitudes cada vez mayores y empieza a dar resultados sobresalientes, tanto en taza como en el ingreso de los productores que la cultivan.
Los comités que integran la cooperativa comparten un mismo origen inca, y las prácticas de trabajo compartido siguen refinando el oficio de cada agricultor de generación en generación.