
Estudios Bolivia
Un edificio industrial con montacargas, en el barri de Poblenou en la calle Bolivia. 200m2 diáfanos.
Un quinto piso, con luz Este; casi se puede ver salir el sol desde el mar.
Estudios Bolivia es el espacio que comparten Jaume Ramírez, Júlia Esqué, Marc Morro y Mark Bohle, junto a otros amigos y creativos que van entrando y saliendo. Nunca hubo una intención clara de formar un colectivo, y quizá por eso el estudio ha ido cambiando constantemente desde que se mudaron en 2021.
No hay una estructura fija ni una manera concreta de hacer las cosas. “Cada uno hace sus proyectos”, dicen, “pero pasan muchas cosas entre nosotros sin que estén previstas.”
Nos tomamos un café con ellos para hablar del espacio, de cómo trabajan y de todo aquello que ocurre entre medias.

¿Cómo nace Estudios Bolivia?
Júlia y yo solíamos quedar de vez en cuando para tomar un café y ponernos al día. Trabajábamos ambos en distintos espacios y barrios de la ciudad. Nuestros respectivos estudios quedaron pequeños y empezamos a buscar juntos uno nuevo. Vimos unos cuantos espacios que no acabaron de encajar para ninguno de los dos. Un día al salir del estudio, yo trabajaba en la cuarta planta del mismo edificio en el que nos encontramos, vi en el rellano que alguien estaba realizando una mudanza. Les pregunté si llegaban o se piraban. Les pregunté en qué planta. Les pregunté si lo podía ver. Llamé a Júlia. Llamé a la agencia. Lo pillamos ese mismo día.
Mark Bohle compartía estudio con Júlia, se lo ofrecimos y se apunto al momento. Con un pequeño video fué suficiente para decir que sí. En paralelo, solía quedar con Marc Morro un par de veces al mes para comer. Tenía su estudio muy cerca del nuestro. Solo tuvo que mover sus cosas un par de bloques.
No nació como un proyecto de ‘vamos a crear algo juntos’, sino más bien como un espacio que aparece y al que poco a poco nos vamos sumando.




El espacio
El estudio se organiza en varias partes que han ido cambiando con el tiempo: una zona más de taller y cocina, otra donde están las mesas de trabajo, y el espacio blanco donde se van quedando los prototipos o las cosas en proceso.
El espacio blanco en realidad va bailando todo el rato dependiendo de lo que estamos haciendo, pero es donde está la mejor luz y donde pasan las cosas más físicas, que realmente es lo que más nos gusta hacer. Sólo por el hecho de pintarlo de blanco hace que teóricamente haya una norma que no se cumple nunca, pero que es que ahí solo tienes las cosas con las que vas trabajando.
¿Cómo os influís entre vosotros?
Tenemos maneras de pensar bastante distintas, pero a la vez hay algo común que hace que todo encaje. Se generan muchas conexiones entre lo que hace cada uno. Yo creo que nos sentimos muy ayudados y muy ayudantes. Aunque cada uno hace su movida independiente, pueden salir cosas, proyectos comunes que a veces suceden, pero sobre todo los proyectos independientes son muy involucrantes con los demás.
Sí, somos un tándem de cuatro. Aprendes constantemente de los otros porque estás viendo cómo trabajan, cómo resuelven cosas… y eso acaba entrando en tu propio proceso casi sin darte cuenta. Hay muchas herramientas que vienen de otro y te ayudan o te cambian la manera de trabajar.




El nombre
No somos ningún colectivo ni trabajemos de manera colectiva aunque de manera interna pueda pasar. Bolivia se llama todo el rato Bolivia porque estamos en Bolivia. Hay como 10 grupos [de whatsapp] de Bolivia: "Estudios Bolivia", "Bolivia", "Bolivia"... Y hay un momento en el que nos decimos va pues le vamos a poner "Estudios Bolivia" porque hubo un proyecto de los muchos que podemos hacer colaborativos que consistía en que de manera conjunta hacíamos una serie de objetos individuales pero los llevábamos colectivamente a la tienda Materia. Dijimos ah ¿por qué no aprovechamos ahora y le damos un poco de forma al nombre para ir en conjunto y no decir Jaume, Marc, Julia y Mark hacen esto? Pero nunca decimos estoy en Estudios Bolivia o voy a Estudios Bolivia, o sea estoy en Bolivia o estoy en el estudio.
No existe digamos de manera oficial. A veces le damos vueltas a cómo existiría, o si tendría sentido hacer un logo, pero luego nunca pasa. Mark hizo un dibujito muy guay que es como tres de nosotros aguantando a un cuarto y que resume bastante bien esto: que siempre tres aguantarán, da igual tú puedes ser cualquiera de los cuatro, puedes ser o el que aguanta o el que es aguantado. Si uno ha de aguantar a tres ya no estaríamos aquí. El logo nos define muy bien, lo dibujó en un día tal cual. Estudios Bolivia, este es uno y este es tres, depende del día.


Júlia Esqué, Marc Morro, Mark Bohle y Jaume Ramírez
¿Cómo ha cambiado la dinámica del espacio?
Antes pasábamos muchísimas horas aquí. Llegábamos pronto, salíamos tarde, veíamos caer el sol… Algunos lunes acabábamos haciendo birras hasta tarde y los martes siempre había un poco de lío. Ahora es mucho más tranquilo. Llegamos después de dejar a los niños y coincidimos menos que antes, pero el espacio sigue teniendo algo muy de casa.
Es difícil encontrar un patrón porque cada uno tiene sus tiempos y sus proyectos, pero aun así estamos constantemente cruzándonos.
Nos interrumpimos todo el rato, pero no como algo molesto, sino como parte natural de cómo funciona el espacio.
¿Cómo empiezan los días en Bolivia?
Yo suelo llegar nueve y cuarto bastante estandarizado porque dejo a mi hijo en el cole. Puede ser que cuando llego aquí la puede esté cerrada con llave; y eso es una bajona porque quiere decir que he llegado el primero y tengo que abrir. Pero hay una cosa muy guay que es cuando abres la puerta, está abierta y hay dos o tres tomándose el café. Hay como un punto de casa.
Yo también creo que es muy bonito cuando aparece comida en la mesa de vez en cuando. Ahora hay bastante sequía, pero cuando alguien trae cosas para que todos podamos compartir, acaba siendo un poco lo que dice Marc, y eso es muy bonito. Cuando entras la puerta está abierta y hay dos tomando café es un subidón. Da igual el trabajo que tengas ese día, esos cinco minutos estás ahí.



Entonces, ¿el café termina juntándos sin quererlo?
Casi siempre coincidimos para desayunar, quizá no todos pero siempre alguien. Cuando
uno prepara café para los otros, siempre aparece la misma pregunta: “¿Qué taza quieres?
¿Pequeña o grande?” ¿Largo o corto? Un año en Navidad hicimos un amigo invisible y cada
uno tenía que regalar una taza. Muchas de las que seguimos usando salen de ahí. Jaume
regaló un par de los Mumin que venían de Finlandia. Él siempre cuenta que la taza es de
Kaj Franck y que allí se pueden comprar en el supermercado. Son las que todo el mundo
quiere. Morro suele usar la de Xavi Mañosa, aunque a veces puede variar. Tenemos otra
con la bandera de Alemania que no recuerdo de donde salió, y suele ser solo para días
especiales. Otra pintada por Clàudia Ros con los integrantes de Bolivia de aquel momento.
Lo de las tazas es algo.
Marc Morro:
Diseñador industrial - 3 cafés al día
Júlia Esqué:
Diseñadora - 4-5 cafés al día
Mark Bohle:
Ilustrador - 3 cafés al día (dobles)
Jaume Ramírez
Diseñador industrial - 3 cafés al día
