
Juan Bohajar
En las afueras de Murcia, escondida tras una nave industrial, Juan Bohajar guarda más de 800.000 piezas de cristal, loza y menaje doméstico conservadas por su familia durante décadas.
Vasos, platos, jarras, ceniceros, copas, figuras decorativas y objetos cuya utilidad a veces ni siquiera resulta evidente. Todas son piezas nuevas, aunque la capa de polvo que las cubre pueda sugerir lo contrario. Muchas permanecen todavía en su embalaje original. Ahora Juan se encarga de limpiarlas, catalogarlas y venderlas a través de Cristal Antiguo.
Hace unos meses seleccionamos junto a él 125 tazas para una edición limitada de NOMAD.
Queríamos entender de dónde venían aquellas piezas. Así que bajamos a Murcia para tomarnos un café en su casa y acompañarlo durante una jornada en Cristal Antiguo.



Mientras desayunamos, Juan nos pone en contexto.
Todo empezó mucho antes que él. Su abuelo comenzó a trabajar entre cristalerías y almacenes siendo prácticamente un niño. Con el tiempo levantó su propio local, la Casa del Cristal, y durante más de sesenta años recorrió fábricas de toda España comprando mercancía, vaciando almacenes y acumulando stock. Sin proponérselo, fue construyendo algo mucho mayor que un negocio.
Cuando su abuelo murió, fue el padre de Juan, Juan Antonio Bohajar, quien tomó el relevo. Años después, cuando la histórica Casa del Cristal cerró sus puertas, trasladó todo aquel stock a una nave a las afueras de Murcia. Allí intentó darle una segunda vida creando Cristal Antiguo, una tienda online desde la que empezó a catalogar y vender miles de referencias acumuladas a lo largo de los años. El proyecto quedó parado durante un tiempo, hasta que Juan, un poco por casualidad, decidió retomarlo hace dos años.



Durante mucho tiempo, Juan sintió que aquello pertenecía más a la historia de su familia que a la suya propia. Había crecido rodeado de ese mundo, pero nunca imaginó que acabaría dedicándose a él. Hasta que un día volvió a entrar en la nave junto a su padre. “Me encontré con todo esto y flipé. Entras aquí y dices: ¿qué locura es esta?”
Para Juan, la nave funciona casi como una cápsula del tiempo. Cada estantería contiene una pequeña parte de cómo vivíamos. Cómo comíamos. Cómo recibíamos invitados. Cómo decorábamos nuestras casas. “Estar aquí es un paseo por sesenta años de hogares españoles de clase media.” Hay vasos para bebidas que ya casi no existen. Objetos de cocina que han desaparecido. Piezas fabricadas por empresas que cerraron hace décadas y procesos artesanales y de fabricación ya extinguidos.




A diferencia de un coleccionista, Juan no busca incorporar nuevas piezas. Trabaja únicamente con aquello que ya estaba aquí. “Yo cuento con las existencias que me dejaron, y si algún día se acaban, el proyecto de Cristal Antiguo desaparecerá con ellas. Mi propósito no es otro que cerrar el círculo de esta familia con el menaje. El proyecto lo empezó mi abuelo cuando abrió la tienda y cuando compró todas estas piezas; venderlo todo sería como hacer justicia a su trabajo y al de mi padre.”
Entre risas añade “aunque viéndolo en perspectiva, creo que me voy a morir y aquí va a seguir habiendo cosas.” Rodeados de estanterías que llegan hasta el techo y miles de cajas todavía sin abrir, cuesta imaginar lo contrario.

Todo el menaje de la casa de Juan es de Cristal Antiguo; la taza con la que toma su primer café de la mañana se fabricó en 1970. Y le tiene un especial cariño. Fue de las primeras tazas que encontró en la nave y decidió conservar.
Siempre usa la misma. Y siempre espresso.

Juan siempre usa la misma taza. Nosotros siempre nos encargamos del café.
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