El café siempre ha sido una forma de conectar personas. Con ese mismo espíritu nace Silence Barista, un proyecto impulsado junto a Oatly y FESOCA (Federació de Persones Sordes de Catalunya) para acercar el café de especialidad a la comunidad sorda y generar nuevas oportunidades de formación y empleo dentro del sector.

Aunque hoy da sus primeros pasos en Barcelona, el proyecto nació a miles de kilómetros de aquí. Su primera edición tuvo lugar en Shanghái, donde Oatly impulsó una formación dirigida a personas sordas. Desde entonces, André Barretto, Brand
Activation Manager de la marca, no dejó de preguntarse cómo trasladar aquella idea a otros mercados: “Estuvimos mucho tiempo insistiendo, buscando la manera, hasta que la colaboración con NOMAD lo hizo posible”.
Para adaptarse al contexto local, Oatly encontró en NOMAD Coffee y FESOCA los dos aliados para desarrollar la prueba piloto en España. Mientras The NOMAD Coffee Academy (TNCA) asumía el reto de diseñar y poner en marcha la formación, FESOCA aportaba el conocimiento y el acompañamiento necesarios para que Silence Barista respondiera a las necesidades reales de este colectivo.
Aprender en ambas direcciones
Durante los últimos meses, las aulas de TNCA se han convertido en el lugar donde esta colaboración ha tomado forma. Para Ivette Vera, directora de la academia, el reto iba mucho más allá de adaptar un curso existente: “No se trataba de formar baristas desde cero, eso lo hacemos constantemente. El ejercicio era replantear por completo cómo enseñábamos. De repente, algo muy sencillo de explicar a una persona oyente podía no funcionar con una persona sorda”.
Además de enseñar extracción, calibración o servicio, el equipo tuvo que replantearse la forma de transmitir cada concepto y construir un vocabulario compartido. En ese proceso surgieron nuevas maneras de explicar el café e incluso signos para bebidas que hasta entonces no existían, como flat white o cold brew.
Para Andrés y José, instructores de la academia, la experiencia también fue “enriquecedora”. Ambos explican que Silence Barista les permitió tomar conciencia de “hasta qué punto el lenguaje condiciona la manera en que enseñamos y aprendemos”.


Más allá de la formación
Cuando FESOCA recibió la propuesta, la reacción fue inmediata. "Pensé: qué bien que alguien haya preguntado antes de dar por hecho que no era posible. No es tan frecuente como debería", cuenta Esther Viñas, presidenta de FESOCA.
En su experiencia, son muchas las barreras comunicativas con las que convive la comunidad sorda, desde “una entrevista por teléfono cuando no oyes hasta una dinámica de grupo sin intérprete”. Situaciones todas ellas que, a su parecer, son “fáciles de resolver”.
Silence Barista abre una conversación sobre cómo avanzar hacia un sector más inclusivo. Para André Barretto, esa es también una forma de entender la sostenibilidad: "Me alegra ver que la sostenibilidad también puede ser esto: no solo lo que ponemos en el cartón, sino quién llega a estar detrás de la barra".
