Inmaculada Coffee Farms nace en 2010 de la mano de la familia Holguín Ramos, en Pichindé, en las montañas de los Andes de Cali (Valle del Cauca), junto al Parque Natural Farallones de Cali. La familia, con experiencia previa en la agroindustria, apostó por el café para aportar a su comunidad y cuidar el entorno. Cultivan hasta los 2.000 metros de altitud bajo un sistema agroforestal en el que el café convive con árboles de sombra, sin fertilizantes sintéticos ni agroquímicos, y se han especializado en variedades poco habituales como Geisha, Sudan Rume, Laurina o Eugenioides.
Desde 2022, Inmaculada desarrolla el proyecto Fellows Farms, una iniciativa mediante la cual colabora con fincas vecinas asociadas en Huila y Cauca. Compran el café a estos pequeños productores a un precio premium. También hacen un acompañamiento educativo en buenas prácticas agronómicas y de cosecha. Además, este proyecto trabaja con AMCAPEC, una asociación de mujeres caficultoras de los municipios de Tambo, Piendamó y Caldono (Cauca). En definitiva, es un proyecto muy bonito en el que ayudan a pequeños productores a vender su café de una manera transparente y con un mayor beneficio.
Todo el café de este proyecto se procesa en la Finca La Inmaculada, la cual garantiza consistencia y una trazabilidad completa de cada lote.
El Ají es una variedad todavía escasa en Colombia y con un origen curioso. Surgió en la finca La Guaca, en el Huila, donde José Hernán Salazar y su familia observaron que algunos árboles nacidos de semillas de Caturra mostraban rasgos distintos y superiores, y decidieron propagarlos. Tras convencer en cata en 2015, José se centró en esta variedad y en 2020 su lote destacó en la Cup of Excellence de Colombia. Aunque suele llamarse «Bourbon Ají», los análisis genéticos indican que no es un Bourbon, sino una variedad de origen etíope. Su nombre, «ají» (chile en español), alude a la forma alargada y al color rojo de su cereza al madurar.