Julio Chávez es uno de los productores con más oficio de la Cooperativa Incahuasi: cada año afina un poco más el proceso de sus lotes de Geisha, incorporando más matices y complejidad gracias a un excelente control de la fermentación, sin perder nunca la limpieza en taza. Ese cuidado le valió el segundo puesto en el Peru Cup of Excellence de 2022 y ha convertido a Julio en una referencia dentro de la cooperativa, donde sus métodos de procesamiento se comparten y discuten entre los demás agricultores. Cultiva en Finca San Sebastián, de apenas 1,25 hectáreas, en Amaybamba, dentro del valle de Incahuasi.
La Cooperativa Incahuasi agrupa a productores de esta zona del suroeste de Cusco, una de las más remotas y de mayor altitud del país, con un clima seco y estable que retrasa la cosecha hasta bien entrado el año: empieza en septiembre y se prolonga hasta diciembre. Sus socios comparten una misma herencia inca y mantienen vivas dos tradiciones de trabajo comunitario: la Minka, para el mantenimiento de infraestructuras compartidas, y el Ayni, la colaboración diaria entre agricultores que ha ido refinando el oficio de generación en generación.
La variedad que cultiva Julio se conoce localmente como Geisha Inca, el nombre con el que se identifica a la SL9, una selección de origen etíope que lleva décadas mutando en la zona y que durante mucho tiempo se descuidó por su bajo rendimiento. Hoy, con un manejo cada vez más experto, se planta a mayor altitud y empieza a dar resultados sobresalientes en taza. Este es además el primer año en que trabajamos con Julio Chávez, cuya trazabilidad, de la finca a la taza, gestionamos junto a APU Coffee Traceability Peru, uno de nuestros socios en el país.